BRASILIA.- Las autoridades brasileñas garantizaron que “no existen riesgos sanitarios” con las carnes producidas en el país, sea para el consumo interno o la exportación, y minimizaron el descubrimiento de una mafia dedicada a adulterar esos productos.
“Todas las evaluaciones hechas desde que surgieron las denuncias comprueban que no existe riesgo sanitario”, dijo el secretario del Departamento de Defensa Agropecuaria del Ministerio de Agricultura, Luiz Eduardo Pacifici Rangel.
Según el funcionario, es necesario “tranquilizar a la sociedad”, pues los casos de adulteración de carnes fueron “puntuales” y todos detectados por las autoridades, que ante esa denuncia han reforzado los controles y las inspecciones a empresas alimenticias.
Para Pacifici Rangel, las investigaciones hechas, desde que fue desbaratada esa mafia, demuestran que no existen riesgos sanitarios, aunque sí deben “preocupar” al Gobierno, pues si bien los hechos “son puntuales”, comprueban “prácticas corruptas”.
En esas irregularidades están implicados agentes públicos y directivos de una treintena de empresas que adulteraban carnes ya vencidas. Entre sus prácticas, se comprobó el uso de químicos para mejorar el aspecto de las carnes, la falsificación de etiquetas con la fecha de vencimiento o la inclusión de alimentos no adecuados para el consumo como embutidos.
Libre de culpas
Por su parte, la alimenticia brasileña BRF aseguró que nunca vendió carne podrida y confió en que pronto se levantará la clausura de su planta que se realizó de forma “preventiva y temporal” en el marco de la operación “Carne Débil”, por el Ministerio de Agricultura de Brasil. “La última auditoría realizada por el MAPA (Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento) fue entre los días 25 y 28 de febrero de 2017, cuando fue considerada apta en todos los requisitos para seguir con sus operaciones. Aunque el juez consideró innecesario cerrar la unidad, el Ministerio de Agricultura la clausuró de forma preventiva y temporal”, detalló BRF.
Indicó que “la medida debe durar hasta que BRF pueda suministrar las informaciones que comprueben la seguridad y la calidad de los productos producidos, lo que debe ocurrir pronto, pues la compañía confía en sus procesos , que están entre los más estrictos del mundo”. (Télam)